martes, 13 de octubre de 2009

Recepción con el embajador, glamour en estado puro

Ayer, día de la Hispanidad, recepción del embajador en su casa de Abu Dhabi. Alquilamos un minibus para ir hasta alla (Dubai-Abu Dhabi 140 km), porque aquí si bebes, aunque sea el relleno de un Lindt de Whisky , no conduzcas, y sino búscate la vida porque no se andan con bobadas. Salimos a las 18.00 de la oficina, la recepción empezaba a las 19.30, y en teoría daba tiempo de sobra para llegar a tiempo. Para no entretenerme contando resumiré diciendo, que las 13 plazas que decían que tenía el bus eran de juguete, el cacharra era una furgonetilla chunga roñosa que durante el día era un bus escolar por lo que ¡¡Tenía limitación de 80!! El conductor no era capaz de dirigir el trasto entre las dos líneas que delimitaban su carril, se perdió por Dubai, se perdió cuando paramos a recoger al resto de la tropa en Dubai Marina, se perdió entrando en Abu Dhabi, paro a repostar en medio de al autopista, paró en el arcén como dos veces para no sé que leñes... ¡¡My friend, do not stop the car, do NOT STOP the car!! Ahí circulábamos a 80 por una autopista de 7 carriles, donde los coches nos pitaban al pasar a 150 km/h!! A mí durante el viaje me dio tiempo a dormirme y a despertarme unas cuantas veces. Si la recepción empezaba a las 7.30 llegamos casi a las 9 cuando la historia estaba a punto de terminar. Planazo!
Llegamos a la casa del embajador... sin palabras... perfectamente podíamos estar en Leganés. Un calor de infarto, cuatro canapés mal puestos, un servicio pésimo, nada de luz en el jardín, pedías una cerve y tardaban cuatrocientaseinte horas, y para cuando te la daban era caldo de pollo. No vi un vaso igual en toda la noche, cada cual de su madre y de su padre. ¿Y para esto he salido yo hoy de casa?
Como a las once me fui con Pedro en busca de un Taxi, lo que estaba claro es que no íbamos a volver en el cutre-busecillo-chungo ni de coña, le tengo aprecio a mi vida.
Lo que contaron después los que se quedaron y volvieron con la cacharra a Dubai ya ni nos sorprendió. El conductor estaba conduciendo medio dormido, a la que Diego se propuso para llevar el coche, después de que el conductor se volviera a perder para volver a Dubai. El tío jeta no se lo pensó dos veces y se echó una buena siesta mientras Diego llevaba el coche. A las tres de la mañana que llegaron. ¿Y para eso me había duchado yo?
Eva, es que el otro día cuando llegamos de fiesta se pusieron a comer macarrones en la pisci, esa fue la historia de los macroni.

1 comentario:

  1. Si señor..............que glamour.......y para eso os vais al culo del mundo.........si te bajas al club que tienen montado en carabanchel creo que la experiencia es similar, si señor, que viva españa.........para que se van a perder las buenas costumbres de cutrería llevaba hasta el extremo...........así da gusto, y el embajador se parecería a Don Pimpon........vaya imagen¡¡¡

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